Ahí estaba, esa persona, esa cosa que se parecía a Lara, pero que me causaba una terrible flaqueza y un temor insoportable. Se acercaba lentamente, tanteando el terreno, percatándose de que yo no era su primer objetivo, pero no le importaba. Me preguntaba cómo estaría mi amiga, pero no me atrevía a darle la espalda a "eso", así que opte por pensar que iría todo bien.
Con todos los miedos del mundo, me agache para coger una piedra, que de poco me serviría si se abalanzaba sobre mi, pero que prefería conservar. Al agacharme giré la cabeza, y vi que Lara estaba en mi misma situación, no sabia que hacer.
Al incorporarme miré hacia la derecha, ¿qué había por allí? Se veía niebla, y no había tenido tiempo de explorar, y si, ¿hubiera una salida? Suelen estar en los sitios más oscuros...
Con todos los miedos del mundo, me agache para coger una piedra, que de poco me serviría si se abalanzaba sobre mi, pero que prefería conservar. Al agacharme giré la cabeza, y vi que Lara estaba en mi misma situación, no sabia que hacer.
Al incorporarme miré hacia la derecha, ¿qué había por allí? Se veía niebla, y no había tenido tiempo de explorar, y si, ¿hubiera una salida? Suelen estar en los sitios más oscuros...
Lo pensé unos segundos y lo decidí, decidí correr todo lo que pudiera hasta donde la niebla me llevara, esperando tener suerte. Pero necesitaba cambiarme con Lara.
Cogí otra piedra, y esta se la lancé al ser que tenia delante, rápidamente acoplé mis manos a la invisible pared, encontrando las de mi amiga.
Cogí otra piedra, y esta se la lancé al ser que tenia delante, rápidamente acoplé mis manos a la invisible pared, encontrando las de mi amiga.
Cambiamos. Al instante le lancé la otra piedra a mi gemelo. Y comencé a correr, Lara decidió imitarme, y no paramos durante un buen rato.
Cuando estábamos seguras de que nuestros perseguidores andaban lo suficientemente lejos, paramos y respiramos, con bastante dificultad. Proseguimos, esta vez andando deprisa, cuando vimos algo extraño, era...¿una esquina? ¿Seria una puerta? Aumentamos la marcha, y llegamos, no había puerta, tan solo un ángulo agudo. Observamos que se formaba un pequeño asterisco en el medio, eso quería decir, que además de nosotras, había otros cuatro mundos más, otros cuatro amigos encerrados con algo no muy agradable...
Me senté en el suelo, y estuve intentando encajar ideas unos minutos, cuando vi que Lara estaba muy alterada, señalando una de las esquinas del asterisco. Algo se acercaba. Me levanté, y fijé la vista en esa figura que llegaba corriendo, era...no lo creía, era Adrián. Corría con pavor, huyendo como habíamos hecho nosotras, pero se calmó al vernos, y al saber que había dado esquinazo a lo que se enfrentaba.
Al rato fueron llegando los tres que quedaban, con cada uno nos llevábamos un susto, pero resultaba ser un amigo. Estos fueron Kim, después Pato y por último Juanjo.
Todos nos quedamos muy tranquilos, pero siempre alerta a cualquier cosa.
Empezamos a gesticular, intentando comunicarnos, Lara y yo les mostramos lo que habíamos descubierto, y comenzamos a probarlo con todos, y efectivamente, funcionaba. Cuando todos estábamos en nuestros respectivos puestos, Juanjo empezó a dar saltos para llamar la atención, quería contarnos algo. Nos describió a base de gestos, una idea, que no estaba mal.
Nos dijo, o eso entendí yo, que al ser esto un asterisco teníamos un punto en común, ¿y si colocábamos todos el dedo a la vez en ese punto? Con las manos funcionaba, podíamos probar. Nos sonreímos entre todos, a modo de despedida, por si las moscas.
Tomamos aire. A la de tres lo hacíamos.
Una...
Dos...
Tres.
Cerré los ojos y apreté.
De nuevo, todo se tornó oscuro...
Continuará...
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