sábado, 24 de enero de 2015

Historia Creepyntensa 2

Desperté sobresaltada, pensando que todo aquello había sido un sueño. Pero cuando abrí los ojos, para mi sorpresa, no fue mi cama lo que vi, sino un gran campo verde.
Miré a un punto fijo durante un par de minutos, intentando ubicar mis pensamientos, pero no tenia ni idea de donde estaba, por lo que decidí fisgar un poco. Después de caminar durante un rato, a unos metros de mi, vi una figura que me recordaba a algo o alguien. Lo observé intrigada, cuando me di cuenta, esa "cosa", se...se parecía a mi. 
Me acerqué.

-Ho...hola?
+Mpfpmfp
-Perdona, pero no te he entendido, ¿podrías repetírmelo? - pregunté mientras me acercaba un poco más.

En ese momento fue cuando se giró y me miró, me miró fijamente con unos ojos completamente negros. No podía creer lo que estaba viendo...era yo, pero no la de siempre, ella me miraba con maldad y desprecio.
Di un paso atrás, otro, sigilosamente me iba apartando mientras ella me miraba sin reaccionar. Cuando estaba lo suficientemente lejos, eché a correr todo lo deprisa que pude...pero entonces me pareció notar como ella, con gran velocidad, erguía su cuerpo y empezaba a correr tras de mi, pero no me giré para comprobarlo.

Mientras corría, a lo lejos, vi otra figura, esta vez distinta a mi, pero también familiar...Era...¡Lara! Oh, dios mio, ¡es Lara!
Comencé a gritar su nombre una y otra vez, pero no me oía. De repente empezó a correr hacia mi dirección, parecía alejarse de algo, algo que le causaba terror. Y lo vi. Vi a otra espeluznante figura, el espeluznante doble de Lara, que corría tras de ella.

Cuando pensaba que había dejado lo suficientemente atrás a mi doble, me di un sonoro golpe contra algo duro, pero transparente. Empecé a golpearlo con fuerza, pero no se movía ni resquebrajaba, cuando de repente Lara llegó hasta mi. Sonreímos al vernos, pero aun nos separaba la puta pared.
Empezamos a golpear las dos, pensando que conseguiríamos algo, pero fue inútil. Ambas, cansadas, nos giramos para asegurarnos de que nadie llegaba; en ese momento en el que estábamos casi espalda con espalda, nuestras manos se fijaron en un mismo punto de la pared. Esto hizo que la una traspasara al "mundo" de la otra, y viceversa, pero sin llegar a juntarnos en uno. Habíamos descubierto algo que nos podría ayudar, pero aun no sabíamos cómo.
Ahora teníamos otro problema.
Cada una debería enfrentarse al gemelo de la otra...y ya no estaban muy lejos.

Continuará...

By: Estantería

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